viernes, 21 de octubre de 2016

Suelo y compostaje

En el segundo taller formativo del EcoHuerto tratamos el suelo y el compostaje, para ello debemos tener en cuenta la fertilidad del suelo así  como su mejora.

También decir antes de nada que en lo referente al suelo no nos referimos al suelo en sí con su capa superficial ni a sus horizontes sino al sustrato. y que los elementos fundamentales que necesitaremos son; agua, aire, minerales y materia orgánica.

Ahora bien, para comenzar definimos la fertilidad como la capacidad que tiene el suelo de proporcionar a las plantas las condiciones necesarias para su crecimiento y desarrollo; agua, nutrientes y calor.


Si bien es lo más importante para comenzar nuestro huerto ¿cómo mantenemos y mejoramos dicha fertilidad?

Para esto lo más importante es tener un adecuado conocimiento del suelo que vamos a tratar, aportar materia orgánica, realizar rotaciones y asociaciones al cultivo y por supuesto el uso de abonos verdes.

No conocer el suelo o no aportar materia orgánica ha sido y sigue siendo el principal problema de la agricultura convencional puesto que el humus (capa superior del suelo constituida por tierra y materia orgánica) se va gastando al no tener aporte de materia orgánica. El suelo se degrada y acaba perdiendo sus propiedades físico-químicas y biológicas.


Para que esto no nos pase en nuestro EcoHuerto… ¿cómo conocemos el suelo que tenemos?

A través de la textura, estructura, cambio catiónico, pH y la conductividad eléctrica.

  • La textura refleja el grado de porcentaje del tipo de suelo, es decir, si es más o menos arenoso, arcilloso, limoso…
  • La estructura es la forma con la que se unen las partículas del suelo formando terrones.
  • Estas 2 características influyen en la capacidad de cambio catiónico, que no es más que la capacidad de almacenar nutrientes.
  • A su vez el pH a niveles no recomendables influye en el bloqueo de algunos nutrientes (nivel óptimo 6,5/7).
  • Y por último la conductividad eléctrica, que mide el contenido de sales disueltas en el suelo. Cuánta más conductividad mayor esfuerzo y energía emplean las plantas para la absorción del agua.


Tenemos la teoría de lo que hay que conocer pero ¿cómo lo hacemos?

Hay algunas prácticas caseras para determinar algunas de estas características de forma aproximada como la textura

Colocar 5cm de suelo en una botella o bote y llenar el resto de agua, después de dejarla reposar 1 hora, se puede observar a flote algunos fragmentos de materia orgánica.

Sin embargo, las partículas que forman nuestro suelo sedimentarán y se encontrarán en el fondo de la botella, teniendo en el fondo una capa de arena, en el centro una capa de limo y en la parte superior una capa de arcilla.


Para esto el agua debe de ser transparente y si no lo está es debido a que todavía hay partículas de arcilla mezclada con el agua.

A continuación medir cada capa de forma separada y calcular el porcentaje aproximado.
En nuestro caso, debido a la cantidad de partículas en suspensión la capa de limo y arcilla no se diferenciaba a simple vista.

Para estos fallos podemos “jugar” con la tierra.

Se coge un puñado del suelo a estudiar y se moja un poco hasta que las partículas se unan pero sin que se pegue a la mano, después se forma una bola y se deja caer, si se rompe por completo podemos decir que es arena, si mantiene la forma, seguiremos con el siguiente paso.

Se amasa la bola hasta una forma de cilindro aproximadamente de 6 a 7cm de longitud, si se rompe es arenoso franco y si podemos seguir alagando las tiras hasta 10  y 15cm y se fragmenta tiene más porcentaje de limo, por el contrario si seguimos alargando la longitud, presenta un mayor porcentaje de arcilla.


Si puedes hacer un círculo completo es que es 100% arcilla.

Lo ideal para un suelo es tener un 40% de arena, un 15% de arcilla y un 45% de limo.

En nuestro caso, obtuvimos un porcentaje alto de arcilla y uno pequeño de limo.

Tenemos el primer paso, ahora debemos aportar materia orgánica para mejorar las propiedades del suelo como por ejemplo;
  • Características físicas: mejora la estructura obteniendo beneficios frente a la degradación y la erosión, mejora la retención y permeabilidad del agua.
  • Características químicas; aporta nutrientes, mejora su disponibilidad.
  • Características biológicas; aumenta la biodiversidad de microorganismos y les suministra nutrientes y energía.

¿Cómo aportamos esa materia orgánica?

Materia orgánica de origen vegetal a través del compost que no es más que el resultado de la descomposición controlada de materia orgánica en condiciones específicas de aireación, temperatura, humedad y nutrientes con la intervención de bacterias y hongos.


Además de los abonos verdes;
Plantas de crecimiento rápido (leguminosas) que se siembran para ser enterradas en el propio cultivo devolviendo a la superficie los nutrientes que han sacado de las partes más profundas.

Materia orgánica de origen animal como el estiércol, ya sea sólido (compostado durante 3 a 6 meses) o líquido (fermentado y diluido, ya que es muy fuerte, y aplicarlo 3 meses antes de la cosecha)



Información aportada por CEA El Acebuche y AulaVerde.


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2 comentarios :

  1. Abono XD En el mercadona venden abono de popo de borrego XD
    Veo algo complicado lo de la selección del suelo, de ahí, aplicarle composta es fácil (o eso se ve), en la escuela jamas hicimos abono o realizamos composta, siempre tomamos el suelo que ya había en la escuela, pero cuando ponga mi huerto, no será así :D

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    1. Así me gusta ^^ en nuestros huertos en un caso especial.

      Los colegios al no tener grandes recursos y al ser solo una tarea de aprendizaje básica pues no hacen ese tipo de cosas.
      Pero una vez que hagas eso lo demás es seguir los pasos y aplicarlos, no es tan complicado.

      Un abrazo!

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